20 de julio de 2009

El Templo de Filiel. Punto de Encuentro en León.

La piedra escrita. Filiel



En esta ocasión mis pasos me llevan a los pueblos de la Maragatería. Disfruto sobremanera la soledad del viajero, me permite recrearme sin interferencias en las sensaciones de tantos lugares mágicos. Me detengo en Lucillo y pregunto a unas gentes que allí se encuentran en plena calle disfrutando de la conversación y de una leve brisilla que refresca el caluroso verano. Muy amablemente me indican como llegar a las piedras escritas. El camino es sencillo y tardo menos de diez minutos en recorrer la distancia desde el pueblo a La Peñona.




Las rocas se encuentran algunos metros hacia abajo en dirección sur. Una vez llego al lugar donde se encuentran me doy cuenta que las rocas hablan por si solas -aunque no podamos comprenderlas-, es un ejemplo de equilibrio visual que va mucho mas allá de la mera incógnita intelectual, una armonía arquetípica que nos captura. Las piedras de Filiel causa una atracción especial que puede conducir hasta la obsesión. ¿Por qué alguien realizó este impresionante trabajo en la piedra?, ¿Que mensaje es el que dejó grabado?, no nos cansaremos de mirar mientras el sol se pone en el horizonte. La próxima vez traeré iluminación -me prometo a mi mismo-.


Situación de las rocas.


Podemos encontrar en la ubicación principal dos rocas con grabados, la primera y mas prolija orientada hacia el Oeste, con mas profusión de grabados y cazoletas. Ésta se me antoja como la Roca del Nacimiento, orientada hacia el sol naciente y en si misma podría ser una celebración a este hecho. La segunda, orientada a poniente, es como una triste despedida, corta y concisa, contemplando como el Astro Rey se oculta tras el monte, la Roca de la Muerte. Al sur el monte Teleno preside la escena como aquel dios que vigila desde la altura el transcurso del tiempo, la vida y la muerte.


La Roca del Nacimiento:

En los grabados se pueden distinguir una superposición de elementos según su geometría:



Representación esquemática de la Roca del Nacimiento.



- Cazoletas.

Cazoletas en la roca de filiel

El asunto de la interpretación de las cazoletas es ya antiguo, hubo grandes personajes como Mario Roso de Luna que dedicaron Genio y Labor a la interpretación de estos símbolos -escritura ógmica-, y como aviso a navegantes, Roso de Luna además de la afición a la arqueología se dedicó también a la astronomía por lo que incluso algún objeto celeste lleva su nombre. En definitiva además de alguna explicación con calzador en alguna roca concreta y de algunos que nos intentan convencer de arbitrarias cábalas imposibles, no tenemos datos del significado de estas cazoletas. En el caso de la piedra de Filiel el Señor José Luis Galovart ha intentado dar la explicación de estas cazoletas (link). En fin, que cada uno saque sus conclusiones.


- Laberintos.


Laberíntos en la Roca de Filiel

Los petroglifos en forma de laberinto son una representación típica del occidente Atlántico, una de las singularidades de la roca de Filiel es precisamente esto, es la ubicación más oriental con este tipo de grabados. Lo cierto es que Astorga siempre fué un cruce de caminos donde confluían rutas de los cuatro puntos cardinales y parece que esto ha sido así desde el confín de los tiempos. La interpretación de los laberintos parece estar muy relacionada con fenómenos solares (Eclipses), incluimos otro link interesante. Equinoccios y Solsticios.

En las Rocas de Filiel sucede que la posición actual posiblemente no corresponde con la original, podrían haber sido desplazadas por algún motivo y estas alineaciones solares perderían entonces su significado.

-Vulva.

Grabado Vulva

Es curiosa la coincidencia que en una roca que está orientada hacia el este aparezca en este caso el grabado de lo que parece una vulva, símbolo por excelencia de la fertilidad, nacimiento y en definitiva de la vida.

-Cruciformes.

Grabado cruciforme.



Grabado cruciforme.


Nos encontramos en la Roca del Nacimiento un símbolo cruciforme con cuatro aspas iguales que se sitúa en uno de los extremos de la roca. De alguna forma nos hace viajar algunos kilómetros al Oeste y volver a imaginar los menhires de Valdeolea con la cruz de cuatro aspas y los puntos. Seguramente me engaña mi imaginación pero me gusta la idea de ver las rocas de Lucillo como un punto de encuentro entre el Oriente peninsular y el Finisterre, un camino recorrido durante miles de años y vivo en los sustratos de nuestra civilización.






Roca de la Muerte(Oeste):


Roca de la muerte.


Comparando esta roca con la anterior vemos notables diferencias en su elaboración. Es muy escueta en su decoración, únicamente 3 laberintos y dos o tres cazoletas. Parece indicarnos el agotamiento de la vida. Posiblemente las sombras del sol poniente indicarían alguna alineación entre los laberintos el día del Solsticio de Invierno. Además alguna alineación indicaría desde esta posición la puesta de Sol en la época que fue construido este ¿Templo?, posiblemente en la edad del bronce hace cuatro o cinco mil años.


El entorno (El Templo de Filiel):

El artículo de don Antonio García Montes, en la revista Garoza (Número de Septiembre de 2008) es una magnífica aproximación al entorno de las Rocas de Filiel. Incluimos un extracto que describe el enclave donde encontramos las rocas.


En Canredondo, a unos 200 metros en dirección Norte de las primeras piedras descritas, existe una suerte de “construcción” megalítica de planta alargada de aproximadamente 30 metros de largo y 8 metros de alto con orientación Noroeste-Sureste, es decir, de cara al monte Teleno. Este monumento, que se conoce en el lugar como “La Peñona” o “La Piñona”, está formado por enormes piedras colocadas unas sobre otras y que han sido trabajadas no sólo en su forma: algunos megalitos presentan orificios alargados y alineados de varios centímetros de profundidad, perfectamente pulidos y con líquenes; incluso una de las grandes piedras, conocida como “La Albarda”, ha sido vaciada en su interior.

Todas estas rocas labradas presentan unas características diferentes de las de la peña del lugar, que es una cuarcita de origen metamórfico que se exfolia en lajas: tanto los petroglifos como las piedras de la construcción megalítica y otras rocas diseminadas por todo el entorno son de una variedad de cuarcita/arenisca muy compacta que en la zona denominan moraliza; y no afloran en el terreno, sino que están dispuestas sobre él.

En la base de la Piñona se pueden ver tres piedras, una de ellas de considerable tamaño que, según testimonios de habitantes de la zona, hasta hace no mucho tiempo estaba “colocada sobre las otras dos, como una mesa”, con su cara superior perfectamente lisa y horizontal; esta construcción a modo de dolmen fue rota y volcada en recientes labores de repoblación forestal.

Siguiendo el eje longitudinal del conjunto megalítico hacia ambos lados, se ven canales practicados en los afloramientos de roca, que, al menos en el lado Oeste, convergen y desembocan en “estanques” labrados en la peña, uno de ellos de cuatro metros de longitud. El fondo de este “aljibe” presenta marcas de un rebaje artificial cuidadosamente realizado para alisar la superficie. En esta zona también se pueden ver, mezclados con restos de modernas labores de cantería, orificios alargados practicados en la peña, similares a los anteriormente descritos.

Por detrás del conjunto megalítico, a unos 50 metros, se observan los restos de un muro de piedras colocadas sin mampostería, que en algunas zonas supera el medio metro de altura y que describe una semicircunferencia, débilmente perfilada, con una orientación Noroeste-Sureste, abierta hacia el monte Teleno. Siguiendo los extremos de esta semicircunferencia se pueden ver cortes longitudinales en la roca que aflora en el suelo; estas hendiduras artificiales, a modo de canales, forman una línea recta discontinua que finaliza en la zona donde se encuentran los petroglifos. Todo el complejo (conjunto megalítico, canales, piletas, petroglifos) formaría una especie de “recinto” de forma rectangular, de unos 250 metros de largo y 100 metros de ancho, orientado hacia el Teleno. La Piñona está situada en el centro del diámetro de la semicircunferencia, mientras que los petroglifos se localizan en el extremo sur del “recinto”. Los naturales de la zona ubican en este lugar algunas construcciones circulares, cuyas piedras fueron utilizadas a mediados del siglo XX para el cerramiento de fincas cercanas.

Estracto. Antonio García Montes



Y es cierto que una vez que hemos llegado a las rocas y miramos alrededor lo primero que nos llama la atención es la Peñona, de forma inmediata pensamos. ¿Por qué las rocas no están allí?, ya que es el lugar mas elevado y con mejor visibilidad de la zona.

-Pulsar sobre las imágenes para ampliarlas-

Las herramientas actuales nos permiten tener una vista de pájaro de la zona de forma sencilla. De igual manera no nos cuesta situar la peñona, la estructura semicircular que la rodea y alguna mas que empezamos a relacionar con detalles que observamos en su momento sobre el terreno.

De los extremos de la estructura semicircular, parecen partir en dirección suroeste dos hileras punteadas de color claro que automáticamente relacionamos con los enormes bloques de cuarzo blanco que vimos sobre el terreno, aunque posiblemente hayan sido desplazados y lo que observamos ahora son simplemente las huellas de los pozos que ocupaban ¿?. Esas hileras justamente terminan a la altura donde se encuentran las rocas grabadas.


Bloque de cuarzo blanco.


Es en este momento cuando nos recorre un escalofrío cuando advertimos de la magnitud del enclave. No son únicamente dos magníficas obras herméticas, es un santuario con altares, canales con agua, depósitos, alineaciones de enormes rocas de cuarzo blanco. Un yacimiento único, espectacular, en un entorno en el que las fuerza telúricas afloran por cada grieta del terreno.

Para calmar mi propio escepticismo he estudiado las lindes del terreno y no coinciden con ninguna de las estructuras que hemos delimitado. No se como estarán los trabajos oficiales en este lugar, pero entiendo que debería hacerse un esfuerzo especial ante un lugar tan especial, ÚNICO.



Vista aérea del Templo de Filiel.


Vista aérea del Templo de Filiel(Indicaciones).



Desde que llevo caminando por Iberia creo que este es, si no el más, uno de los mas impactantes lugares que he visitado hasta ahora. Simplemente el estar allí compensa cualquier extenuante viaje.





Links.
http://galovart.blogspot.com/
http://www.ebierzo.com/post/1367
http://tierradeamacos.blogspot.com/2008/03/nuevos-petroglifos-en-maragateria.html


Próxima entrega. La pirámide de Codes. Guadalajara

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23 de junio de 2009

La cueva de Ojo Guareña y el caminante extraviado

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Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.
Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse…
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar…
Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”
Golpe a golpe, verso a verso…
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”
Golpe a golpe, verso a verso…
Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”
Golpe a golpe, verso a verso.

Caminante no hay Camino. Antonio Machado.



Las cuevas tienen ese extraño influjo que las hace tan atractivas, esa mezcla de misterio representado por la oscuridad impenetrable y la Fuerza Natural que las hace mantenerse en pié permitiendo al mortal acceder a sus entrañas, en definitiva un regalo y una oportunidad. Es trivial acabar viendo el símil uterino de la Madre Tierra, lugar de concepción de vida, así lo entendieron nuestros antepasados (Cueva de los Casares), y nosotros también. Los arquetipos al final son eso, arquetipos.

Burgos es una ciudad interesante. En uno de estos viajes que nos hacen desgastar un poco la piel de toro hice parada y fonda para recuperar fuerzas. El Pancho con sus cojonudos y cojonudas es buen lugar para ello, doy fe y además el Museo de Burgos no queda lejos a pié para ayudar a hacer la digestión.

Pues dicho y hecho, hacia allí encaminé mis pasos y dediqué como un par de horas a pasear por sus salas. La historia de la provincia es rica en yacimientos e historias, pero para mi hay desde luego una de ellas que me atrapó sin enmienda. Los caminantes albergamos algo que nos hace reconocemos ,uno frente a otro es suficiente.


Esqueleto encontrado en Ojo Guareña. Edad del Hierro


En el norte de la provincia de Burgos se encuentra la cueva de Ojo Guareña. Ésta es la mas larga (Con mayor desarrollo) de la Península Ibérica y de las de mayor longitud del mundo(12ª) con más de 110km topografiados. El rio Guareña desaparece en su interior haciendo su recorrido bajo aquellos campos.


El rio Guareña desaparece en el interior de la tierra.


En sus infinitos recovecos ya explorados se han encontrado restos de todas las épocas y un cadáver (que ahora se encuentra en el museo). Un esqueleto que nos habla de una aventura fatal, de la desesperación en la oscuridad, de marcas de un deambular desesperado en busca de una salida nunca encontrada, de la resignación ante el convencimiento de una muerte segura.


Fíbula y Cinturón del Celtíbero de Ojo Guareña


Posiblemente todo empezó una mañana de primavera de hace 2600 años, una jornada de caza que acabaría en la oscuridad. Ataviado con su capa de lana tejida, sujeta con una fíbula de bronce. Y bajo esta capa, unas calzas rematadas con un buen cinturón labrado del mismo metal acompañado por su caballo y un perro que jugueteaba en derredor de ellos. Su poblado, -seguramente- situado en lo que hoy llamamos el cerro de la Maza, daba una visión diáfana y lejana del espacio que les rodeaba, muy distinto de las angostas y húmedas paredes de la roca que le estaban esperando.

Cerro de la Maza. Burgos


Los huecos de la tierra, que abundan en la zona, siempre han sido muy respetados y pocas veces se ha osado a introducirse en ellos más de unos pocos metros de donde el hilo de Ariadna permite retornar. Así lo atestigua la exigüidad de cadáveres en el interior -hasta ahora solamente se encontró el de este caminante-. Eso si, cientos de huellas desde el paleolítico hasta nuestros días. Y la Escalofriante sala donde se han encontrado en el barro pisadas de pies descalzos datadas en mas de 15000 años a partir de restos de las teas que utilizaron para alumbrarse.

Pisadas Paleolíticas. 15000 años.



Nuestro caminante era un joven atlético con un metro y setenta y cinco centímetros, con rasgos nórdicos posiblemente consecuencia de una mezcla entre indígenas y centroeuropeos. Se sentía fuerte, imbatible y posiblemente fue esto lo que le perdió, la oscuridad no entiende de fuerza ni de valentía. Partó y recorrió los cerca de diez kilómetros que separan el Cerro de la Maza de la entrada a la cueva a donde llegaría algunas horas después. Quizá el perro corrio hacia la cavidad, creyó escuchar el susurro de alguna divinidad, o intento esconderse de álguien que le perseguía. ¿Quien sabe?

Y del resto de la historia quizá conocemos algo más. Una vez que el caminante llego a la entrada de la cueva, avanzó por gruta aproximadamente medio kilómetro hasta el lugar donde aparecieron sus restos mucho tiempo después. El recorrido se puede reproducir y la distancia que le separaba de la salida aparentemente no era insalvable. Y digo aparentemente, ya que el que alguna vez haya practicado esta afición sabrá que en una cueva 500 metros pueden suponer muchas horas de esfuerzo intenso.


Ojo Guareña. Via Seca. Camino Recorrido por el caminante.




Una vez que había profundizado en las galerías, de forma terrorífica la antorcha dejó de alumbrar. Ese momento significó el preludio de una larga agonía que con casi toda seguridad duró varios días. Caminar en la oscuridad resulta muy complicado, los golpes en la cabeza con las rocas resultan inevitables y muy dolorosos, por esto optó por desplazarse de rodillas dejando marcas del tejido en el suelo arcilloso.


Marcas de rodillas y tejidos.


Después de algunas horas la sed le produce un gran desasosiego que le empuja a construir con sus propias manos, y todos los materiales que encuentra disponibles, un pequeña represa para contener el agua que gotea de las estalactitas. El agua le supone un alivio pasajero, lo peor estaba por llegar.


Represa para almacenar agua.


El tiempo avanzaba, y cada vez mas débil, las horas y los días transcurrían implacablemente. Finalmente intuyo que el final había llegado cruzó los brazos sobre el pecho y en un último delirio esperó a que las parcas hiciesen su trabajo. Así terminó el caminante sus días, abriéndose paso a la eternidad en la mas absoluta oscura soledad. La iniciación habría resultado fatal.



Aspecto del hallazgo del esqueleto.


Siempre habrá otros para continuar su camino ........................


Para mas información.

Grupo Edelweiss
Museo de Burgos

Próxima entrega. La roca de Filiel y el Teleno